Ecosistemas y bienestar

Por: Marisa Mazari Hiriart

Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad. Instituto de Ecología. Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México. mazari@unam.mx

Los ecosistemas son fundamentales para nuestra especie porque de ellos depende nuestra salud y bienestar. Nos brindan innumerables bienes y servicios que nos permiten vivir y desarrollarnos en el Sistema Planetario como uno más de los organismos que lo habitan (Figura 1). Pero actuamos como la especie dominante y, por la cantidad de recursos que usamos, somos la mas depredadora. Además, generamos gran cantidad de desechos que alteran el ambiente.


Figura. 1. Ambiente natural. Bosque tropical y cascada, Chiapas.

Por nuestras actividades productivas desde hace 300 años y con la Revolución Industrial (1760-1840), hemos modificado gradualmente a los ecosistemas, y en forma acelerada desde los años 1950. Algunas de estas actividades de gran impacto son la extensión de la frontera agrícola, que altera los ciclos de agua y de nutrientes, y el uso de energía fósil que, en conjunto afectan al planeta, poniendo en peligro los sistemas de soporte de la vida.

Steffen y colaboradores en 2015 categorizaron siete variables planetarias fundamentales para la vida: como de alto riesgo la diversidad genética y los ciclos biogeoquímicos de nitrógeno y fósforo; de riesgo creciente el cambio de uso de suelo, el cambio climático y por debajo de la frontera de seguridad, con gran incertidumbre, los sistemas de agua dulce, el agotamiento de la capa de ozono y la acidificación de los océanos; todas ellas fundamentales para nuestra supervivencia.

Desde 2008 los humanos viven principalmente en ciudades. Más de la mitad de la población del mundo vive en estos ambientes artificiales, que brindan beneficios y riesgos para el bienestar humano, que según McMichael (2007), idealmente, deben ser planeadas y manejadas de manera sostenible (Figura 2). Pero pequeñas áreas albergan a miles o millones de habitantes que demandan vivienda, agua, aire, alimentos y energía, en una relación poco acorde con la naturaleza. En estos ecosistemas artificiales, los ciclos de consumo y generación de desechos superan la capacidad de degradación de los ecosistemas, que permanecen como parte del sistema de soporte de vida.

Figura. 2. Ambiente artificial. Favelas, Brasil.

Los servicios ecosistémicos son indispensables para nuestra salud y disfrutamos de ellos sin darnos cuenta. El cambio ambiental es complejo, generalmente indirecto, poco evidente y desplazado tanto en tiempo como en espacio, y depende de diversas fuerzas que los pueden modificar (Millennium Ecosystem Assessment, 2005). Organismos internacionales como la OMS y la FAO hablan de “Una Salud”, entendiendo que la salud humana está íntimamente conectada con la salud animal y del ambiente que compartimos. Hoy entendemos que la pandemia de COVID-19 es consecuencia de un desbalance que hemos provocado en el ambiente.

La salud de la población depende de las condiciones sociales y económicas, pero también del abasto de agua y alimentos que provienen y dependen de la integridad y funcionamiento de los ecosistemas. Las determinantes a macro-escala, tales como la salud, están siendo desestabilizadas de manera global, por presiones sin precedentes (McMichael, 2006). La pandemia del 2020 nos debe hacer conscientes de las consecuencias de nuestras acciones y nos debe hacer pensar en las futuras generaciones y el mundo que les dejaremos de no cambiar nuestra manera de vivir y modificar los ecosistemas (Figura 3).

Figura. 3. Ambiente alterado. Socio-ecosistema acuático alterado, Brasil.

Referencias

Millennium Ecosystem Assessment, 2005. Ecosystems and Human Well-being. Health Synthesis. World Health Organization. Geneva, Switzerland.

McMichael, A.J. 2006. Population Health As a Primary Criterion for Sustainability. EcoHealth 3: 182-186.

McMichael, A.J. 2007. Will considerations of environmental sustainability revitalise the policy links between the urban environmental and health. NSW Public Health Bulletin 18(3-4): 41-45. Steffen, W., Richardson, K, Rockström, J., et al. 2015. Planetary boundaries: Guiding human development on a changing planet. Science 13, 347(6223):1259855.

Reseña del autor

Marisa Mazari hiriart. Bióloga por la UNAM, con maestría en Hidrobiología Aplicada de la Universidad de Gales, Gran Bretaña y Doctorado en Ciencias Ambientales e Ingeniería de la Universidad de California Los Ángeles. Es Investigadora Titular del Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad del Instituto de Ecología, UNAM, laboratorio en el que se realiza investigación interdisciplinaria desde 1992. Es una ecóloga acuática que ha trabajado en usos sostenibles del agua en socio-ecosistemas tanto urbanos como rurales en México, identificando fuentes potenciales de contaminación que representan un riesgo para el ambiente y la salud pública. Fue coordinadora del Programa de Posgrado en Ciencias de la Sostenibilidad de la UNAM (2016-2019). Ha realizado mas de 60 proyectos en el área ambiental con entidades gubernamentales locales y federales, así como proyectos de investigación en ciencia básica. Cuenta con 100 publicaciones entre artículos, libros y capítulos de libro. Ha formado alumnos de licenciatura, maestría y doctorado.

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