Fauna en el Antropoceno: el caso de los anfibios y reptiles

Por: Héctor Hugo Siliceo-Cantero

Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, campus Tlahuelilpan. hehusic@gmail.com

Dentro de la fauna, los anfibios y reptiles son los grupos de vertebrados terrestres más antiguos que persisten hasta nuestros días, incluso se sabe que fueron los organismos dominantes durante lapsos amplios de tiempo hace cientos de millones de años. Ambos grupos, que en conjunto son conocidos como herpetofauna, han enfrentado diversos eventos geológicos en los que se han perdido gran diversidad de especies. Un ejemplo, ampliamente conocido por la desaparición de los dinosaurios, es la extinción en masa ocurrida durante el cretácico. Sin embargo, ambos grupos se encuentran bien representados en la actualidad, ya que en anfibios están reportadas alrededor de 7,635 especies existentes y 10,450 en reptiles. Esto resulta sorprendente si se toma en cuenta que tienen capacidades fisiológicas limitadas para regular su temperatura corporal y evitar la deshidratación, por lo que anfibios y reptiles requieren desplegar comportamientos que permitan aprovechar las temperaturas y el agua que se encuentran en su entorno.

Anfibios y reptiles desempeñan sus roles ecológicos dentro de los ecosistemas mediante su participación en el flujo de energía. Algunos de ellos son importantes como indicadores de la salud de los ecosistemas, como es el caso de la rana Hyla versicolor, el tritón Notophthalmus v. viridescens o la serpiente Diadophis punctatus edwarsii. Sin embargo, también son importantes para las poblaciones humanas, ya que brindan servicios ecosistémicos importantes. Entre ellos podemos enumerar el control poblacional de organismos defoliadores y de roedores, además de participar en la polinización y dispersión de semillas. Asimismo, hay especies con importancia económica como fuente de alimento, mascotas e incluso como fuente de investigaciones biomédicas, que tienen como finalidad contribuir en la creación de medicamentos y tratamientos que beneficien a la salud humana.

En el periodo conocido como Antropoceno, las actividades humanas han resultado en afectaciones para las especies de anfibios y reptiles. Una de las principales actividades es el cambio en el uso del suelo, donde se incluye la deforestación para plantíos, ganadería y zonas agrícolas, así como la creación o ampliación de zonas urbanas. El cambio en el uso del suelo conduce a la pérdida de la estructura de los hábitats, lo que conlleva la reducción o desaparición de refugios, una amplia gama de sitios para termorregular, alimentarse y para participar de actividades reproductivas. Sin embargo, dentro de los anfibios y reptiles hay especies con diferentes grados de resiliencia, lo que se debe en gran medida a sus hábitos. Por ejemplo, hay especies arbóreas que se ven directamente afectadas por la pérdida de la vegetación. Hay especies con hábitos alimenticios muy específicos y pueden desaparecer si su fuente de alimento se pierde con la transformación del hábitat. Igualmente, hay especies con poca tolerancia a cambios en su temperatura corporal e hidratación, por lo que la pérdida del dosel afecta su persistencia en el hábitat transformado. Por el contrario, aquellas especies que no son especialistas en sus hábitos de locomoción, alimentación y que son más tolerantes a cambios en su temperatura corporal e hidratación, son las que suelen persistir en los hábitats transformados. Así, el cambio en el uso del suelo resulta en la desaparición de muchas especies y la persistencia de unas cuantas.

Las personas en nuevos asentamientos suelen encontrarse recurrentemente con fauna silvestre, incluyendo ranas, sapos, salamandras, lagartijas y tortugas. Este tipo de organismos suelen ser poco agradables para muchas personas y se tiene la idea, de manera infundada, que son venenosos, por lo que representan una amenaza y suelen eliminarlos por miedo. No obstante, diversas especies de herpetofauna resultan carismáticas para algunas otras personas. Es un hecho, que aunque existen especies venenosas, hay muchas otras que no lo son, por lo que se requiere hacer mayor divulgación del manejo, cuidado, e importancia de los anfibios y reptiles dentro de los ecosistemas. Además de esto, el uso de químicos en zonas de agricultura y ganadería también son una amenaza constante para la fauna silvestre, particularmente para grupos como los anfibios, debido al intercambio de gases constante a través de la piel. Un ejemplo de ello es la rana Polypedates cruciger, en la que se han detectado malformaciones y efectos negativos en su crecimiento y supervivencia.

Otra consecuencia de las actividades humanas es la introducción de especies exóticas que generalmente repercuten en las especies nativas de anfibios y reptiles. Esto puede ocurrir por tres vías. La primera es letal y se refiere a la eliminación directa de los individuos, es decir la depredación. La segunda que está ligada a la primera es no letal y se refiere a la presión que ejerce el riesgo constante de depredación sobre el comportamiento de las especies de la herpetofauna. Dicha presión conduce a un desempeño subóptimo, es decir, los individuos usan de manera deficiente los diversos recursos, como son periodos de actividad donde las condiciones ambientales resultan poco favorables, pocos sitios de termorregulación, presas limitadas, y pocas parejas reproductivas. Claramente, esto conduce a un estado físico pobre que repercute en la resistencia a enfermedades y, por lo tanto, afecta su supervivencia y adecuación. En estas dos primeras vías, especies animales como gatos y perros son las que incrementan los niveles de depredación, con respecto a los que se tenían previo su llegada. La tercera vía también tiene un efecto no letal, pero puede ser igualmente riesgoso para la permanencia de las poblaciones de anfibios y reptiles. En este punto nos referimos a la competencia. El abandono de mascotas exóticas como geckos, iguanas, tortugas, ranas, salamandras y serpientes en áreas naturales, e incluso, el simple movimiento del ser humano por embarcaciones o transportes terrestres, que puede conducir el movimiento involuntario de especies no nativas, son eventos que ocurren frecuentemente. Estas especies exóticas, entonces, se establecen y compiten con las especies nativas, generalmente, desplazando a estas últimas.

La contaminación que provocan las actividades humanas puede ir directamente a cuerpos de agua que son cruciales para la reproducción de anfibios, además de tener repercusiones a través de la piel como ya se ha mencionado previamente y que puede conducir a deformaciones que tienen efectos en la adecuación de las especies. La contaminación del aire también perjudica a estos organismos a través de los efectos que tienen sobre el cambio climático, ya que este influye en la disponibilidad de temperaturas y agua disponible para la herpetofauna. A altos niveles de estos contaminantes, los hábitats resultan poco o nada óptimos para que las poblaciones y comunidades de anfibios y reptiles se encuentren saludables o persistan en los hábitats.

Así, las problemáticas que presenta actualmente la herpetofauna como resultado de las actividades humanas, en el periodo denominado Antropoceno, son diversas e influyen en la configuración de sus poblaciones y comunidades. Esto resulta en afectaciones para los ecosistemas y para la biodiversidad en general, incluyendo problemáticas para brindar servicios ecosistémicos, pérdidas económicas y retraso de los avances biomédicos que benefician a la población humana. Sin embargo, el panorama no es completamente gris, ya que muchos científicos, a través de investigaciones rigurosas, están ofreciendo información valiosa que repercute en la toma de decisiones de los gobiernos. Esto resulta en leyes que permiten proteger especies y áreas naturales, desacelerando el proceso de desaparición anfibios y reptiles. Además, también ha permitido generar conciencia en la población humana, impactando en la conservación de estos grupos animales ancestrales y los beneficios que traen consigo.

Referencias

  • Capinha, C., Seebens, H., Cassey, P., García‐Díaz, P., Lenzner, B., Mang, T., … & Essl, F. (2017). Diversity, biogeography and the global flows of alien amphibians and reptiles. Diversity and Distributions 23(11): 1313-1322.
  • Crowley, T. J., & North, G. R. (1988). Abrupt climate change and extinction events in earth history. Science 240(4855): 996-1002.
  • Hager, H. A. (1998). Area-sensitivity of reptiles and amphibians: Are there indicator species for habitat fragmentation?. Ecoscience 5(2)139-147.

Reseña del autor

Héctor Hugo Siliceo Cantero. Actualmente me desempeño como docente en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, campus Tlahuelilpan. Egresado de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México. Posteriormente realicé estudios de maestría y doctorado en el Instituto de Biología (UNAM). El enfoque de mi investigación es la ecología en los reptiles y anfibios, tomando en cuenta la perturbación de sistemas naturales y sistemas particulares como son las islas. He trabajado en estos temas a partir de estancias postdoctorales en el Instituto de Investigaciones sobre los Recursos Naturales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y en el Instituto en Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, UNAM. Miembro del sistema de investigadores desde 2016.

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